Una pareja entra a un restaurante, él le dice que está seguro que es el que había elegido para la ocasión; ella ni bien entra dice “que romántico, no se ve nada”, “que bien puesta esta vela”, y el novio seguro dice “y son franceses”, luego le sugiere que pueden pedir para comer caracoles, ya que sabe decir en francés esa palabra; además, como sabe decir unas cuantas más, se ofrece a pedir el menú él; para ella todo es fantástico.
Finalmente le dice a la joven que ella sólo se encargue de pedir una Quilmes. De repente llega el mozo a la mesa, inmediatamente vuelve la luz, ahí se evidencia que en verdad era un restaurante español. El chico queda sorprendido, pero la novia empieza a bailar entusiasmada.
Una cena. Un encuentro. Una Quilmes.
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